Marcos Castaño, director-gerente de Palacios de Congresos de Extremadura
Está de moda, lo escucho en todas partes, es la nueva denominación para aquellos lugares que durante años han estado sumidos en un letargo o relegados a un segundo plano frente a lo clásico y lo convencional: hablo de los “DESTINOS EMERGENTES”.
La situación actual, sumada a una tendencia ya demasiado duradera en el tiempo, en la apuesta por lo clásico y seguro, está provocando un cambio en la mentalidad del mercado a la hora de elegir sus sedes para eventos y congresos. Destinos como Extremadura están apostando fuerte por posicionarse dentro de un sector en el que hacerse un hueco es ardua tarea. Pero cuentan, para ello, con algo muy especial, que resumiré en una sola palabra: ESENCIA.
Lugares y eventos donde pasar de ser una estadística de asistencia más, a ser parte activa del entorno, mimetizarte con lo natural, la historia, la cultura ancestral, sin renunciar a todo tipo de lujos y servicios que otros destinos consolidados ofrecen. Sin duda, se trata de auténticas ventajas competitivas que pueden hacer que un evento sea eso mismo, un evento más, o que quede en el recuerdo de los participantes… ¿Acaso no es éste uno de los objetivos principales? ¡Pues aquí lo tienen!
Ya que hablamos de mejoras competitivas, también cabe destacar que los destinos emergentes ofrecen más competitividad -fruto de la acumulación de experiencias pasadas de otros- y el buen hacer en su puesta en marcha, intentando no cometer errores de base, con una oferta variada de recursos y precios más competitivos y asequibles. Hay que sumarle a lo anterior, algo que se relaciona muy estrechamente con estos destinos, y, concretamente, con Extremadura: la sostenibilidad, una de las tendencias más relevantes en el sector, que apuesta, cada vez más, por los green meetings. Estos destinos han nacido para ello, y aprovechan sus grandes e impresionantes recursos naturales para posicionarse en el mercado del turismo de negocio.
Crear un producto no es fácil, pero más difícil aún es posicionarlo y consolidarlo. Pero siempre esa tarea es más liviana, cuando sabes que la materia prima con la que “fabricas” tu producto es de primera calidad. Eso es lo que sucede con estos destinos, en los que los números se convierten en personas, los eventos en experiencias y el tiempo… en un concepto relativo.
Aún en momentos tan difíciles como los actuales, donde el mercado está sufriendo fuertes sacudidas y, al mismo tiempo, una criba o “selección natural”, todo lo expuesto en líneas anteriores hace que creamos en las posibilidades de estos destinos que emergen con decisión. Son muchos los esfuerzos que los equipos y personas al frente de estos proyectos han hecho y haremos; las ganas y los principios que nos mueven van más allá de lo puramente profesional, y estamos convencidos de que al final, y aún a pesar de las dificultades, podremos consolidar nuestros proyectos.
Es cierto que no solo con materia prima se hace el camino, necesitamos profesionales que lo transformen en ese destino único y diferenciador. Eso también está sucediendo, y aunque el desarrollo y acoplamiento es lento, el paso es firme y seguro; las empresas de servicios que trabajan en estos destinos están luchando, junto al resto de actores, para llegar a alcanzar los objetivos: Calidad, Compromiso y Confianza, las tres “C” por las que apostar en esta carrera de fondo. No se trata de ganar, pero si de llegar al mismo nivel que los demás. Y, en ello, nos hallamos.
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