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Turismo de negocios en Portugal

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“Portugal está de moda”. Con estas palabras resume Antonio Brito, fundador de la empresa de organización ferial Ecorex, el potencial del país como núcleo para el turismo de negocios. A pesar de que todavía continúa siendo un destino relativamente desconocido a nivel internacional, el potencial luso es cada vez más evidente con el desarrollo de nuevas infraestructuras y la potenciación de eventos que se suman a un entorno ya de por sí atractivo por sus facilidades, comodidad y seguridad.

 

 En cierto modo, fue la Expo de 1998 la que puso al país sobre el mapa. Modernas infraestructuras, hoteles de calidad, diferentes centros de congresos y reuniones distribuidos por toda la geografía y recintos feriales se suman a una buena localización llena de atractivos turísticos, a la reducida tasa de criminalidad y a la hospitalidad característica de los portugueses como las principales bazas con las que cuenta el país para posicionarse en el sector “con una correcta imagen de competencia en la ejecución de una logística altamente compleja, que es la que se asocia a este tipo de eventos”, en palabras del director general de la Feria Internacional de Lisboa, Javier Galiana, uno de los centros más significativos en lo que al turismo de negocios se refiere.

La relación con España es aún una asignatura pendiente para ambos países ibéricos. En este sentido, Brito apunta a la necesidad de impulsar “esfuerzos comunes” para ser reconocidos en la Unión Europea “como una potencia” y consolidar este mercado en los próximos años. De hecho, la proximidad a España supone un riesgo por la competencia que conlleva, pero también una oportunidad de presentarse, si es necesario, como una fuerza común y de desarrollar el sector de negocios portugués entre el mercado español, cercano tanto geográfica como culturalmente.

 

La fuerza de la capital frente a la diversidad portuguesa ladillo

Aunque una de las ventajas de Portugal es seguramente su diversidad, no cabe duda de que la capitalidad de Lisboa es crucial en el ámbito del turismo de negocios. Además de su recinto ferial y de sus espacios acondicionados para reuniones y encuentros de menor tamaño, destaca claramente el Centro de Congresos de Lisboa, situado en las proximidades de Belém. Construido en 1989, fue recientemente restaurado y ampliado gracias a una inversión de más de diez millones de euros, y ofrece instalaciones para eventos de hasta 4.000 personas. Ocho auditorios, 25 salas de reuniones, un área de exhibición de 10.000 metros cuadrados y más de 1.000 plazas de aparcamiento se suman a las cafeterías, restaurantes y a la oferta cultural y de ocio lisboeta para garantizar las mejores posibilidades a la hora de organizar un evento.

Sin embargo, resultaría ingenuo ignorar la fuerza y posibilidades de otras zonas portuguesas. En Oporto, Exponor y Europarque, recintos habilitados tanto para la realización de ferias como la de congresos, son solo dos de las posibilidades que esta ciudad de 300.000 habitantes ofrece para los interesados en impulsar el turismo de negocios en la zona. El Centro de Congresos y Exposiciones de Alfândega, situado en el centro histórico, tiene capacidad para acoger todo tipo de eventos, desde pequeñas reuniones de 50 personas hasta cócteles de 2500. Igualmente, el centro de congresos Porto Palacio, construido por el hotel del mismo nombre, cuenta con una sala de 525 metros cuadrados y capacidad para 600 participantes. Casinos, castillos, monasterios y bodegas, como recintos singulares, completan la oferta de una ciudad cómoda, accesible y atractiva.

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